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Isona y el regalo del Ratoncito Pérez

Ilustración del cuento Isona y el regalo del Ratoncito Pérez

El cuento de Isona y el regalo del Ratoncito Pérez

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Isona, una niña de seis años de sonrisa brillante y mucha curiosidad, llevaba unos días notando que se le movían los dos dientes de arriba. Cada vez que comía una manzana o una galleta, los sentía bailar en la boca.

—¡Mamá, mira! ¡Pronto se me caerán los dientes! —exclamó emocionada, enseñándole su sonrisa torcida.

Una tarde, mientras jugaba en el parque con su hermana mayor, Laia, notó algo extraño. ¡De pronto se le cayó un diente!

—¡Laiaaaa! ¡Se me ha caído un diente! —gritó, mostrándole el dientecito que tenía en la mano.

Laia, siempre atenta y protectora con su hermana, sonrió.

—¡Esta noche tienes que ponerlo debajo de la almohada para que venga a buscarlo el Ratoncito Pérez!

A Isona le encantó la idea. Pero hubo una sorpresa aún mayor: justo antes de acostarse, también se le cayó el segundo diente.

—¡Dos dientes en un día! —dijo con los ojos muy abiertos—. ¡Seguro que el Ratoncito Pérez me traerá algo muy especial!

Aquella noche puso cuidadosamente los dos dientes bajo la almohada.

—¡Espero que no se olvide de ellos! —dijo con una sonrisa un poco desdentada.

Le costó dormirse porque no dejaba de imaginar qué le traería el ratoncito. Al final, los ojos le pesaron y se quedó dormida.

A la mañana siguiente despertó muy temprano y metió enseguida la mano bajo la almohada.

—¡Ha venido, ha venido! —gritó emocionada. En lugar de los dientes encontró una pequeña bolsa suave.

Al abrirla descubrió dos sorpresas maravillosas: un delicado collar con una estrellita plateada que brillaba con el sol de la ventana y una pinza para el pelo con una flor de colores vivos.

—¡Mira, Laia! ¡Mira lo que me ha dejado el Ratoncito Pérez! —dijo corriendo hacia su hermana.

Laia observó los regalos con una sonrisa.

—¡Es precioso, Isona! Tendrás un collar mágico que brillará cuando sonrías y una pinza que te dará un peinado de princesa.

Isona se miró en el espejo, poniéndose el collar y la pinza.

—¡Me encanta! ¡Ahora parezco un hada de verdad!

Aquel día salió a jugar con sus amigos y enseñó a todos su nueva sonrisa sin dientes y sus regalos especiales. Pero lo que más le gustaba era recordar la magia de aquella noche y la sorpresa que le había dejado el ratoncito.

Así, Isona descubrió que un diente que se mueve o se cae es una señal de que está creciendo y también, en los cuentos, una ocasión para soñar con pequeños regalos mágicos.

FIN

Categorías: Audiocuentos · Cuentos cortos · Cuentos de animales · Cuentos de magia y fantasía · Cuentos educativos · Cuentos para dormir · Cuentos para niños de 4 y 5 años · Cuentos para trabajar las emociones
Temáticas: Cuentos de magia · Cuentos de ratones · Cuentos sobre la familia

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