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La cigarra y la hormiga

Ilustración del cuento La cigarra y la hormiga

El cuento de La cigarra y la hormiga

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En un hermoso campo verde lleno de flores y árboles vivían muchos animales, entre ellos una hormiga trabajadora y una cigarra alegre. Durante todo el verano, mientras el sol brillaba y el viento susurraba entre las hojas, la cigarra pasaba los días cantando y disfrutando de la vida.

—¡Lalalalá! ¡Qué vida tan maravillosa! —cantaba feliz, sin preocupaciones.

Mientras tanto, la hormiga trabajaba sin descanso, recogiendo comida para el invierno. Iba de aquí para allá, llevando granos de trigo y pequeñas hojas a su hormiguero.

—Hormiga, ¿por qué trabajas tanto? ¡Ven a cantar conmigo! —dijo la cigarra, riendo.

—Estoy guardando comida para el invierno. Cuando llegue el frío, no habrá nada que comer —respondió la hormiga muy seria.

—¡No te preocupes, todavía queda mucho tiempo! —exclamó la cigarra, y siguió cantando.

La llegada del invierno

El tiempo pasó deprisa: el verano dio paso al otoño y pronto llegó el invierno. Las hojas cayeron de los árboles y el viento se volvió frío y cortante. Los campos, antes llenos de vida, quedaron cubiertos de nieve.

La cigarra no había guardado comida y empezó a tener mucha hambre. Buscó por todas partes, pero no encontró nada.

—¡Oh, no! ¿Qué voy a hacer? —dijo con tristeza.

Pensó en la hormiga, que tanto había trabajado, y decidió ir a visitarla con esperanza.

Una lección importante

La cigarra llegó al hormiguero y llamó a la puerta.

—¡Hormiga, por favor, ayúdame! ¡No tengo nada que comer y tengo mucha hambre! —suplicó.

La hormiga, generosa y compasiva, abrió y la vio temblando de frío.

—Entra, Cigarra. Compartiré mi comida contigo —dijo amablemente.

La cigarra entró en el hormiguero, cálido y acogedor. La hormiga le ofreció comida y ella comió agradecida.

—Gracias, Hormiga. Has sido muy buena conmigo. He aprendido que debo prepararme mejor para el futuro —dijo con humildad.

La hormiga sonrió:

—Es importante disfrutar de la vida, Cigarra, pero también debemos ser previsores y trabajar para estar bien cuando lleguen los tiempos difíciles.

La cigarra asintió, agradecida por la lección de aquel invierno. Desde entonces decidió trabajar junto a la hormiga para preparar los días fríos, sin dejar de disfrutar del cálido verano.

FIN

Categorías: Audiocuentos · Cuentos clásicos · Cuentos cortos · Cuentos de animales · Cuentos para niños de 4 y 5 años
Temáticas: Cuentos para aprender a compartir · Cuentos sobre el esfuerzo · Cuentos sobre la generosidad

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