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Los tres cerditos

Los tres cerditos junto a sus casas mientras el lobo acecha entre los árboles

El cuento de Los tres cerditos

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Había una vez tres cerditos hermanos que vivían felices en la granja de sus padres. El mayor se llamaba Pedro; el mediano, Pablo, y el pequeño, Pepe. Pedro era trabajador y previsor; Pablo, listo pero algo precipitado, y Pepe, alegre y simpático, aunque siempre tenía más ganas de jugar que de trabajar.

Un día, su madre los llamó y les dijo con cariño:

—Hijos míos, ya podéis construir vuestras propias casas. Salid al mundo, esforzaos y buscad un hogar sólido. Y, sobre todo, cuidaos los unos a los otros.

Los tres se abrazaron, cogieron sus mochilas y se adentraron en el bosque llenos de ilusión.

Pepe no quería perder ni un minuto de juego. Al ver un montón de paja junto al camino, levantó enseguida cuatro paredes y un tejado. Colocó una puerta y quedó tan satisfecho que dio tres volteretas en el prado. Pablo meneó la cabeza, pero su hermano no quiso escuchar y entró silbando en su nueva casa.

Pablo caminó un poco más y encontró ramas de pino. Las cortó y encajó hasta formar una bonita casa de madera, con una ventanita. Pedro, que pasaba por allí, le advirtió que las uniones eran débiles y que un viento fuerte podía derribarla. Pablo sonrió, orgulloso de su trabajo, y dio la tarea por terminada.

Pedro siguió hasta un prado. Fue al pueblo a comprar ladrillos con sus ahorros y trabajó durante muchos días. Sus hermanos bromeaban y le preguntaban cuándo acabaría. Él sonreía y continuaba: colocaba cada ladrillo con cuidado, rellenaba las juntas y reforzaba las esquinas. Al terminar, tenía una casa sólida, cálida y segura.

Cerca de allí vivía un lobo astuto y paciente. Llevaba semanas observándolos entre los árboles, esperando su oportunidad. Una noche de otoño, mientras el viento agitaba las hojas, decidió actuar.

Fue primero a la casa de paja. Con voz melosa, dijo que traía un regalo de parte de su madre. Pepe reconoció aquella voz y respondió:

—¡No, no y no! ¡Por los pelos de mi barbilla, no te abriré!

El lobo llenó los pulmones y sopló con todas sus fuerzas. La casa tembló, crujió y se derrumbó. Pepe escapó corriendo hasta la casa de Pablo.

El lobo llegó enseguida y exigió que salieran.

—¡No, no y no! ¡Por los pelos de nuestras barbillas, no te abriremos! —gritaron los hermanos.

El lobo sopló con tanta fuerza que las paredes de madera vibraron y la casa se vino abajo. Los dos huyeron a toda prisa hasta la casa de Pedro, que les abrió y cerró con doble cerrojo.

El lobo llegó furioso. Sopló una vez, sopló dos y siguió soplando hasta quedarse sin aliento. Pero la casa de ladrillos no se movió.

Entonces decidió entrar por la chimenea. Pedro había encendido el fuego y colocado debajo una gran olla de agua hirviendo. El lobo resbaló por la chimenea, cayó en la olla, dio un grito y salió corriendo hacia el bosque. Nunca más volvió por aquellos lugares.

Los tres hermanos se abrazaron emocionados. Pepe y Pablo reconocieron que Pedro tenía razón. Él les dijo que lo importante era que estuvieran bien y que, desde entonces, construirían juntos.

Aquella noche cenaron junto al fuego, calentitos y a salvo, riendo y contando sus aventuras. Desde ese día vivieron en la casa de ladrillos, ayudándose en todo.

Y fueron felices para siempre.

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Mandala de Los tres cerditos para colorearDibujo de Los tres cerditos para colorearLos tres cerditos: dibujo para imprimir y colorear

Origen del cuento de Los tres cerditos

Los tres cerditos es un cuento de tradición oral. Una de sus versiones escritas más conocidas aparece en English Fairy Tales, la recopilación de Joseph Jacobs publicada en 1890. Ya existían versiones anteriores, y adaptaciones como la película animada de 1933 ayudaron a difundirlo.

Esta adaptación puede compartirse con niños de entre 3 y 7 años, ajustando la lectura a su sensibilidad. La repetición permite anticipar escenas y participar en voz alta. Trata el esfuerzo, la responsabilidad y la ayuda entre hermanos.

Personajes principales

Pepe, el cerdito de la casa de paja

El pequeño quiere terminar deprisa para jugar. Su casa representa una solución rápida que no resiste las dificultades.

Pablo, el cerdito de la casa de madera

El mediano se esfuerza algo más, pero no revisa bien la resistencia de su construcción.

Pedro, el cerdito de la casa de ladrillos

El mayor es paciente y responsable. Construye con cuidado y acoge a sus hermanos cuando necesitan ayuda.

El lobo

Es el adversario del cuento. Sus intentos de derribar las casas ponen a prueba el trabajo de los hermanos.

Moraleja de Los tres cerditos

El cuento muestra el valor de esforzarse, planificar y hacer las cosas con cuidado. También destaca la solidaridad: Pedro no reprocha los errores de sus hermanos, sino que les abre la puerta y los protege. Juntos pueden afrontar mejor las dificultades.

Preguntas frecuentes sobre Los tres cerditos

¿Para qué edad está recomendado?

Puede leerse en familia entre los 3 y los 7 años. Conviene adaptar la intensidad de las escenas del lobo a cada niño.

¿Cuál es la moraleja?

La importancia de la previsión, el esfuerzo y la ayuda mutua. El trabajo bien hecho da mejores resultados que las prisas.

¿Cómo se llaman los tres cerditos?

En muchas versiones no tienen nombre. En esta adaptación se llaman Pepe, Pablo y Pedro.

¿De dónde viene el cuento?

Procede de la tradición popular y oral. Joseph Jacobs incluyó una conocida versión en su libro de 1890, aunque no fue la primera aparición del relato.

¿Se puede descargar en PDF?

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FIN

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