Skip to content

Pol y el mundo de Mario Bros

Dos hermanos juegan a ser Mario y Luigi en un jardín con monedas doradas

El cuento de Pol y el mundo de Mario Bros

Getting your Trinity Audio player ready...
0
(0)

Había una vez un niño llamado Pol que tenía seis años y vivía en una casa llena de color y alegría con su familia: su hermano pequeño Oriol, de tres años, su padre Carlos y su madre Marina. Su habitación estaba decorada con pósteres de sus aventuras favoritas, sobre todo con imágenes de su héroe preferido: Mario Bros.

Una tarde de sábado, mientras los hermanos jugaban en el salón, Pol tuvo una idea estupenda.

—Oriol, ¿quieres jugar a ser Mario y Luigi conmigo? —preguntó entusiasmado.

Oriol asintió con una gran sonrisa. Pol se puso una camiseta roja y una gorra a juego, y Oriol eligió una camiseta verde.

—Yo seré Mario y tú serás Luigi —dijo Pol mientras se ajustaba la gorra.

Al ver su entusiasmo, Marina los ayudó a construir un mundo de Mario Bros en el jardín. Utilizaron cajas de cartón para hacer castillos y tubos de plástico que recordaban las tuberías del juego. Carlos añadió algunos adornos para hacer la aventura todavía más especial, como monedas doradas colgadas de las ramas de los árboles.

Empezó el juego. Pol y Oriol corrían y saltaban por el jardín, intentando recoger las monedas y rescatar a los peluches que representaban a la princesa Peach y a otros personajes. Oriol seguía a su hermano mayor entre risas mientras aprendía las reglas.

Pero, de pronto, Oriol se cayó y empezó a llorar. Pol corrió a su lado.

—¿Estás bien, Luigi? —preguntó preocupado.

Al ver que solo se había raspado la rodilla, lo ayudó a levantarse y llamó a su madre. Marina limpió la pequeña herida y les dio una tirita de Mario Bros que guardaba para aquellas ocasiones. Pol ayudó a colocarla con cuidado.

—Es una cura mágica, Oriol. Pronto te sentirás mejor, como si estuviéramos dentro del juego y hubiéramos encontrado una seta de vida —le dijo.

Reconfortado, Oriol volvió a sonreír. Juntos continuaron la aventura, saltando y riendo hasta que el sol empezó a ponerse. Al terminar el día, regresaron a casa cansados, pero felices por todo lo que habían compartido.

Marina y Carlos los abrazaron y los felicitaron por haber jugado tan bien juntos.

—Habéis trabajado en equipo como Mario y Luigi y os habéis cuidado el uno al otro. Estoy muy orgullosa de vosotros —dijo Marina con una sonrisa.

Aquella noche, al acostarse, Pol recordó lo divertido que había sido compartir su afición con su hermano. Se durmió soñando con nuevas aventuras, seguro de que, fueran cuales fueran los retos, Oriol y él siempre se tendrían el uno al otro para superarlos juntos. Y en el mundo de los sueños siguieron saltando de nube en nube, bajo un cielo estrellado de videojuegos.

FIN

Categorías: Audiocuentos · Cuentos cortos · Cuentos para dormir · Cuentos para niños de 6 y 7 años
Temáticas: Cuentos para desarrollar la imaginación · Cuentos sobre el trabajo en equipo · Cuentos sobre la familia

¿Te ha gustado el cuento?

¡Haz clic en una estrella para valorarlo!

Puntuació: 0. Vots: 0

Todavía no hay votos. ¡Valora el cuento!

Descarga el cuento en PDF

Buscar