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En la Vall de Boí, cuando llega el invierno, las calles parecen hechas de blancura y silencio. Allí vive Dàlia, una niña que percibe el mundo de una manera particular. Es autista y es especialmente sensible a los ruidos fuertes y a las luces que parpadean muy deprisa. Por eso, cuando el pueblo enciende el gran árbol de Navidad, suele preferir quedarse en un rincón tranquilo de casa. Allí juega con su tren de madera y disfruta del «toc-toc» repetitivo que tanto la calma.
Aquella tarde ocurrió algo inesperado: el árbol no se encendía. En la plaza nadie encontraba la avería. Los vecinos iban de un lado a otro mientras el personal encargado revisaba las conexiones, sin éxito. Al enterarse, Dàlia sintió una pequeña chispa de interés. Los enigmas siempre la habían fascinado mucho más que las fiestas ruidosas. Preguntó si podía bajar a ayudar.
Llegó a la plaza con sus auriculares para protegerse del ruido y de la mano de su madre. No necesitaba sumarse al alboroto: prefería observar en silencio. Dio la vuelta al árbol despacio, fijándose en los detalles, hasta descubrir un cable doblado y atrapado entre dos ramas. No lo tocó; lo señaló para que lo viera el técnico.
El técnico revisó la instalación y liberó el cable con cuidado. ¡El árbol se iluminó con mil colores! La plaza se llenó de una luz cálida y todos aplaudieron. Dàlia se tapó un poco las orejas, pero una sonrisa apareció en sus labios. La alcaldesa se acercó para darle las gracias: su observación había sido de gran ayuda.
Mamá le preguntó si quería quedarse un rato. Habían bajado el volumen de la música, las luces eran suaves y no parpadeaban, y estaba libre el rincón tranquilo junto al banco de piedra. Dàlia dijo que sí. Se sentó con su tren y sus auriculares, contemplando el árbol desde una distancia cómoda.
Aquella Navidad la vivió a su manera: sin prisas, sin demasiado ruido y desde un lugar donde se sentía bien. El pueblo aprendió que una mirada diferente puede ayudar a encontrar soluciones, y que adaptar una celebración permite que más personas la disfruten a su propio ritmo.


