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En Girona, la Navidad siempre trae una magia especial. Las luces iluminan las calles, las tiendas se llenan de guirnaldas y, en el pabellón de este cuento, hay una pista de hielo. Es la atracción favorita de las fiestas: pequeños y mayores acuden a patinar.
Una fría mañana de diciembre, Jana, una niña de pelo rubio y ojos curiosos, se puso los patines y entró en la pista. Le encantaba patinar, pero aquel día notó algo distinto. En la primera vuelta oyó una vocecita:
— ¡Hola, Jana! ¡Ayúdame, por favor!
Se detuvo y miró a su alrededor. Nadie parecía hablarle; solo veía a otros niños riendo y girando sobre el hielo. Pensó que lo había imaginado y siguió patinando. Poco después, la voz volvió.
— ¡Aquí abajo, Jana! ¡Soy yo, la estrella!
Confundida, Jana se arrodilló. Bajo una fina capa de hielo vio una pequeña estrella cuya luz palpitaba como un corazón.
— ¿Cómo es posible? —murmuró.
— Soy una estrella del cielo —explicó con voz dulce—. Caí aquí cuando un deseo muy intenso cruzó la noche. Ahora estoy atrapada. Tú puedes ayudarme a salir.
— ¿Yo? ¿Pero cómo? —preguntó Jana, emocionada y algo nerviosa.
— Haciendo algo sencillo y poderoso: compartir un poco de la magia de Navidad con quienes están en la pista.
Jana pensó un momento y tuvo una idea. Llamó a los demás niños y les contó su misión: formar juntos un gran círculo y pensar en sus mejores deseos navideños.
Al principio algunos dudaron, pero pronto todos quisieron ayudar. Con espacio suficiente y la ayuda de los adultos de la pista, se cogieron de las manos y avanzaron despacio sobre el hielo. Mientras giraban, comenzó a brotar una luz cálida y dorada. Brillaba cada vez más, hasta que, con un destello, la estrella salió disparada hacia el cielo.
Todos aplaudieron. Desde arriba, Jana escuchó unas palabras de agradecimiento:
— ¡Gracias, Jana! Ahora podré seguir llevando magia a la gente. ¡Feliz Navidad!
Aquella noche, el cielo de Girona parecía más brillante que nunca. Una estrella especial resplandecía entre las demás. Jana no contó su secreto, pero cada vez que volvía a patinar sabía que un poquito de magia la acompañaba.
Desde entonces, en este cuento, la pista de hielo de Girona brilla un poco más cada Navidad, como si aquella estrella esperara otro deseo especial.
Preguntas para conversar en familia
¿Qué encuentra Jana bajo el hielo? ¿Cómo crees que se siente la estrella?
¿Por qué decide Jana pedir ayuda a los demás? ¿A quién pedirías ayuda tú?
¿Cómo colaboran los niños para liberar a la estrella?
¿Cómo se sienten al ver que su esfuerzo ha servido? ¿Has sentido una alegría parecida al ayudar?
¿Qué nos enseña el cuento sobre compartir buenos deseos y trabajar en equipo?


