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Había una vez un laboratorio de una escuela donde los utensilios cobraban vida cuando los niños se marchaban.
Allí vivía Pipeti, a quien le encantaba subir y bajar los líquidos.
También Vaseto de Precipitatini, que era el especialista en medir líquidos con mucho cuidado, Matraso era especialista en mezclar las sustancias y Gotin el especialista en aguantar los líquidos sin derramarlos.
Todos los días tenían que hacer prácticas juntos, pero no siempre se entendían bien.
Pipeti era el más pequeño y nuevo del laboratorio, tierno y amable, pero a menudo se sentía menos importante. Matraso, más grande y popular, siempre se reía de él diciendo que era demasiado pequeño para servir para nada. Gotin, su mejor amigo, ruidoso y con una sonrisa fea, también susurraba comentarios que hacían sentir inseguro a Pipeti. En cambio, Vaseto de Precipitatini era educado, tranquilo e inteligente.
Un día, tuvieron que preparar una práctica importante sobre reacciones químicas. Pipeti intentaba seguir las instrucciones, pero Matraso, impaciente, le empujó y casi cae al suelo.
Vaseto de Precipitatini intervino de inmediato y le explicó con calma que todos los materiales eran importantes, grandes o pequeños, y que cada uno tenía un papel esencial para el experimento.
Ahora Pipeti se sentía más seguro, e incluso Gotin, que había apoyado a Matraso, empezó a escucharles.
Mientras continuaban, Pipeti notó que Gotin le susurraba a Matraso una idea sobre cómo mezclar mejor los líquidos para evitar derrames. Aquel pequeño gesto de confianza hizo que Matraso empezara a escucharle y a valorar su ayuda.
Todo parecía ir mejor hasta que, por falta de coordinación, un líquido se derramó y todo el laboratorio quedó hecho un desastre!!!
Los cuatro amigos se dieron cuenta de que sin colaboración no podían hacer bien su trabajo.
Matraso, avergonzado, pidió perdón a Pipeti, y Gotin también reconoció que reírse de los demás no estaba bien.
A partir de ese momento, decidieron ayudarse y respetarse.
Pipeti, aún pequeño, demostró que podía aportar ideas valiosas; mientras Matraso y Gotin aprendieron a escuchar y cooperar; Vaseto siguió guiando y animándolos a todos.
Y así fue como los materiales del laboratorio aprendieron a trabajar juntos, hicieron prácticas muy buenas y ¡vivieron contentos y contentas todos juntos/as!
Escrito por: Yasmina Ammari, Aitana Naihara Quiñonez y Anass Sanhaji.
Institut de Vic
Departamento de química
Curso 2025-2026
QU20 Operaciones de laboratorio
Agradecimientos:
Grupo artístico Dibuixem Manlleu, Glòria Llobet y Assumpta Torrents.








