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El cortador de bambú

Ilustración del cuento El cortador de bambú

El cuento de El cortador de bambú

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(cuento tradicional japonés)

Había una vez, en un pueblo pequeño de Japón rodeado de altísimos bosques de bambú, un viejo cortador de bambú y su esposa. Eran buenos y humildes, vivían una vida sencilla, pero siempre habían deseado tener un hijo. Cada mañana, el viejo cortador cogía sus herramientas y se marchaba al bosque para cortar bambú, que después convertía en cestos y objetos para vender en el mercado.

Un día, mientras paseaba por el bosque en busca del mejor bambú, notó una caña que brillaba con luz dorada, como si fuera mágica. Sorprendido, se acercó con cuidado y la cortó suavemente. Cuando la abrió, quedó boquiabierto: dentro había una niña diminuta, del tamaño de un pulgar, que brillaba con una luz propia y dulce.

—¡Es un regalo de los dioses! —exclamó el viejo con emoción.

Llevó a la niña a su casa y, con su esposa, decidieron criarla como si fuera su propia hija. La llamaron Kaguya, que significa «luz brillante». Desde ese día, la vida de los dos viejos cambió completamente. Kaguya no sólo era una niña especial por su belleza y bondad, sino que parecía traer suerte: cada vez que el viejo cortaba un bambú, encontraba oro en la caña. Pronto la familia se hizo rica y pudo vivir cómodamente.

Kaguya creció rápidamente, y en pocos meses se convirtió en una joven de extraordinaria belleza. Todos los habitantes del pueblo hablaban de ella, y muchos nobles empezaron a viajar de muy lejos sólo para verla. Pero a pesar de su belleza y su nueva vida cómoda, Kaguya siempre parecía tener una tristeza escondida. Pasaba largos ratos contemplando la luna, como si le hablara.

Sus padres le preguntaban a menudo qué le preocupaba, pero ella siempre respondía con una sonrisa:
—No os preocupéis por mí. Todo está bien.

Con el tiempo, cinco nobles muy importantes llegaron al pueblo para pedir la mano de Kaguya. Cada uno de ellos estaba convencido de que podía ganar su corazón, ofreciéndole riquezas y promesas de felicidad. Pero Kaguya no quería casarse con nadie y decidió ponerlos a prueba.

—Si queréis ganar mi corazón, debéis traerme un regalo muy especial —les dijo—. Cosas que nadie más pueda conseguir.

Al primero le pidió una rama de un árbol que tuviera hojas de oro puro. Al segundo, el cuenco sagrado que utilizaban los dioses en las montañas. Al tercero, una perla mágica del cuello de un dragón. Y así siguió, asignando tareas imposibles a cada uno de los pretendientes.

Uno por uno, fracasaron. Algunos intentaron engañarla con objetos falsos, pero Kaguya, inteligente y astuta, siempre descubría la verdad. Por último, rechazó a todos y continuó con su vida tranquila con sus padres.

Pero sus padres notaban que cada vez estaba más melancólica, especialmente en las noches de luna llena. Una noche, finalmente, Kaguya decidió contarles su secreto.

—Padre, madre, hay algo que debéis saber. Yo no soy de este mundo. Vine de la luna, y los dioses me enviaron aquí por un tiempo. Pero pronto tendré que volver.

Sus padres se quedaron sin palabras. No querían perderla, pero sabían que no podían hacer nada por cambiar su destino.

Cuando llegó el día, el cielo se llenó de luz brillante. Un carro dorado bajó desde la luna, guiado por criaturas celestiales que habían venido a buscar a Kaguya. Todo el pueblo se reunió para despedirla. Sus padres lloraban desconsolados, pero Kaguya los abrazó con amor.

—Siempre os recordaré —les dijo con lágrimas en los ojos—. Habéis sido los mejores padres que podría haber deseado.

Con el corazón encogido, vieron cómo Kaguya subía al carro de luz y ascendía hacia el cielo. Cuando el carro se perdió entre las estrellas, una tristeza profunda invadió el pueblo. Pero esa noche, el cielo se llenó de una luz especial, como si Kaguya, desde la luna, enviara su amor y su gratitud a aquellos que le habían amado tanto.

Preguntas para dialogar con los niños

¿Cómo crees que se sintieron el cortador de bambú y su esposa cuando encontraron a la pequeña Kaguya dentro del bambú? ¿Qué habrías hecho tú si la hubieras encontrado?

¿Por qué piensas que Kaguya no quería casarse con ninguno de los pretendientes, aunque le ofrecían cosas extraordinarias? ¿Qué es más importante para ti: los regalos o la sinceridad?

Kaguya tuvo que marcharse porque era su destino volver a la luna. ¿Cómo crees que se sintieron sus padres adoptivos al despedirse? ¿Cómo te sentirías si tuvieras que despedirte de alguien que quieres?

¿Por qué crees que Kaguya enviaba su amor desde la luna, haciendo que las noches fueran más brillantes? ¿Qué nos enseña esto sobre el amor y los recuerdos?

Si pudieras viajar a la luna como Kaguya, ¿qué te gustaría ver o hacer allí? ¿Y qué echarías de menos de la Tierra?

FIN

Categorías: Audiocuentos · Cuentos cortos · Cuentos de magia y fantasía · Cuentos educativos · Cuentos para niños de 8 y 9 años
Temáticas: Cuentos sobre el amor · Cuentos sobre el valor · Cuentos sobre la autoestima

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