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Hace muchos, muchos años, en el pueblo costero de Vilassar de Mar vivía un valiente capitán conocido como Peroi, aunque su verdadero nombre era Pere Mas i Roig. Todos lo llamaban el Pigat, el Pecoso, y se decía que era el marinero más famoso de la tradición velera del pueblo. Peroi era conocido por sus aventuras de contrabando de oro y metales preciosos, y también por su gran habilidad para escapar de sus perseguidores.
Un día, mientras navegaba por mares lejanos, llegó a una isla encantada gobernada por un hombre severo y poderoso. Allí conoció a Lucía, la hija del gobernador, una joven de ojos brillantes y corazón valiente. Se enamoraron profundamente, pero sabían que su amor no sería fácil: el gobernador nunca permitiría que su hija se marchara con un contrabandista.
Decididos a estar juntos, Peroi y Lucía trazaron un plan. Una noche, Peroi la escondió a bordo de su barco, en lo alto del palo mayor. Cuando el gobernador descubrió que su hija había desaparecido, ordenó a sus hombres que siguieran el barco. Pero, por mucho que buscaron, no pudieron encontrarla.
Mientras tanto, Peroi y Lucía navegaban hacia casa soñando con una vida feliz juntos. No sabían que les esperaba otra aventura. Cerca de Cabrera estaba la temida Cova de les Encantades, una cueva conocida por ser el escondite de unas brujas malvadas.
Cuando se acercaron a la cueva, oyeron una voz misteriosa:
—Si queréis pasar, tendréis que demostrar vuestro valor.
Peroi respondió sin miedo:
—Estamos aquí por amor, y nada nos hace más valientes.
Las brujas, impresionadas por su valentía y su amor, decidieron ponerlos a prueba.
Conjuraron una tormenta terrible, con olas gigantes y vientos furiosos. Peroi manejó el barco con destreza, manteniéndolo estable y protegiendo a Lucía. Cuando la tormenta cesó, las brujas aparecieron y dijeron:
—Habéis superado la prueba. Podéis pasar. ¡Que vuestro amor sea bienvenido!
Peroi y Lucía llegaron a Vilassar de Mar, donde fueron recibidos como héroes. El pueblo celebró su regreso con una gran fiesta y, desde aquel día, las leyendas de sus aventuras se contaron una y otra vez.
Así, Peroi y Lucía vivieron felices, conservando siempre el recuerdo de sus aventuras y demostrando que el amor y la valentía podían superar cualquier obstáculo. Cada vez que alguien miraba el mar, recordaba las hazañas del gran capitán Peroi, el Pigat, y las brujas de la Cova de les Encantades de Cabrera.


