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Dos familias distintas

Dues famílies diferents

El cuento de Dos familias distintas

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Había una vez una niña llamada Elna. Tenía sólo tres añitos y vivía rodeada de una familia muy grande y bien avenida. En su casa convivían la madre, el padre, los abuelos e incluso los tíos. Todos le querían mucho y siempre la hacían sentir como el centro del mundo.

Cuando Elna se resfriaba, su madre le hacía una sopa caliente, la abrigaba con una mantita y le acompañaba al médico. Si caía mientras jugaba, papá corría a ayudarla, le secaba las lágrimas y le daba un beso mágico para que le pasara el mal. Los fines de semana, los abuelos le contaban cuentos con voces divertidas y le preparaban galletas con forma de estrella. Elna se sentía muy querida y muy feliz.

En la misma calle vivía Jordi, un niño de la misma edad. Él vivía sólo con su padre, que le cuidaba tanto como podía, pero que trabajaba casi todo el día para poder pagar la comida, el piso y todo lo necesario. A veces Jordi se encontraba solo. No tenía a nadie que le ayudara con los deberes, ni que le acompañara cuando se encontraba mal, ni que jugara con él cuando llegaba a casa.

Un día, mientras Elna estaba en el parque, vio a Jordi sentado solo en un banco, mirando cómo otros niños jugaban con sus padres. Elna se acercó a él y le dijo con una sonrisa: —¿Quieres venir a jugar conmigo?

Jordi hizo que sí con la cabeza y se le iluminó la cara. Empezaron a subirse a los columpios, a correr y a reír. Elna, muy espabilada, notó que Jordi tenía hambre. Su padre, seguramente, no había tenido tiempo de prepararle nada para merendar.

Entonces, Elna le cogió la mano y le dijo: —¡Ven a mi casa! ¡Tenemos galletas recién hechas!

Cuando llegaron, Elna gritó: —¡Mamá! ¿Podemos invitar a Jordi a merendar?

La madre, al ver a aquel niño tan callado y bien arreglado, le sirvió un vaso de leche caliente y un plato lleno de galletas con forma de animalitos. Mientras merendaban, Jordi explicó que su padre trabajaba mucho y que a menudo se encontraba solo, aunque le quería mucho.

La familia de Elna le escuchaba con el corazón abierto. Y, desde ese día, decidieron hacerle sitio en su vida. Los abuelos le invitaban a menudo a merendar, los tíos le llevaban al parque y Elna siempre le reservaba un lugar en sus aventuras. Incluso enseñaron al padre de Jordi a hacer sándwiches rápidos y platos sencillos para cuando iba corto de tiempo.

Con los días, el padre de Jordi se sintió más tranquilo, menos cansado. Ya no tenía que hacerlo todo solo. Y Jordi, a pesar de seguir viviendo sólo con su padre, descubrió que también podía formar parte de una gran familia llena de cariño.

FIN

Categorías: Audiocuentos · Cuentos cortos · Cuentos educativos · Cuentos para niños de 4 y 5 años · Cuentos para trabajar las emociones · Cuentos personalizados
Temáticas: Cuentos sobre la empatía · Cuentos sobre la familia · Cuentos sobre la solidaridad · Cuentos sobre las madres · Cuentos sobre los padres

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