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En la frondosa selva africana vivía un hipopótamo valiente y sabio llamado Hipófol. A diferencia de otros hipopótamos, no pasaba todo el día bañándose en el río o descansando al sol. También le encantaba leer y aprender sobre toda clase de asuntos.
Una mañana luminosa, mientras caminaba por la selva, encontró a un grupo de animales que discutían preocupados junto a un manantial contaminado. Leones, elefantes y jirafas no sabían cómo recuperar el agua limpia que todos necesitaban.
Al ver la gran sombra de Hipófol, los animales se volvieron hacia él. Se preguntaban qué podría aportar un hipopótamo a aquel problema. Él los saludó con calma y se ofreció a ayudar.
Primero explicó que debían recoger los residuos que ensuciaban el manantial y sus alrededores. Propuso formar equipos de animales con habilidades distintas para que no quedara ningún rincón sin limpiar.
Después habló de ciertas plantas que podían ayudar a retener impurezas y a mejorar el entorno del agua. Les enseñó dónde plantarlas y cómo cuidarlas. También les recordó que ver el agua más clara no bastaba para saber si era segura: antes de volver a beber, tendrían que comprobar que la contaminación había desaparecido.
Por último, sugirió crear un grupo de vigilancia formado por animales de distintas especies. Su misión sería proteger el manantial, observar cualquier problema y evitar que se acumularan nuevos residuos.
Los animales escucharon con atención. El plan era claro, y todos podían colaborar. Unos recogieron basura, otros plantaron y otros se organizaron para vigilar el lugar. Trabajaron sin descanso para devolver la salud al manantial y cuidar el agua de toda la comunidad.
Hipófol les mostró que solucionar un problema no consiste solo en arreglar lo que vemos hoy. También hay que pensar en cómo impedir que vuelva a ocurrir mañana.
Con esfuerzo compartido, la selva recuperó un lugar mucho más limpio. Los animales aprendieron a cuidar sus recursos y a pedir ayuda cuando la necesitaban.
La sabiduría y la determinación de Hipófol se convirtieron en un ejemplo para las generaciones siguientes. Aquel hipopótamo lector había demostrado que aprender y trabajar juntos puede cambiar el hogar de todos.

