Skip to content

Astro y los desastres en el laboratorio

L’Astro i els desastres al laboratori

El cuento de Astro y los desastres en el laboratorio

Getting your Trinity Audio player ready...
0
(0)

Un buen día, por la mañana los padres llevaron a sus hijos a casa del abuelo. Natàlia, que es la más pequeña, estaba emocionadísima. Le encantaba ir a casa del abuelo Albert porque siempre aprendían cosas nuevas y hacían experimentos sorprendentes en el laboratorio. Adrià, en cambio, no lo veía tan claro: en casa del abuelo hay un laboratorio y eso le da mucha curiosidad pero también un poco de miedo, por si algún experimento sale mal.

Cuando llegaron, el abuelo Albert ya les esperaba en la puerta con su tranquila sonrisa. Llevaba sus gafas graduadas y una bata blanca de laboratorio llena de bolsillos. En un bolsillo llevaba los guantes de látex bien doblados y, en el otro, un montón de bolígrafos y unas gafas de seguridad.

—¡Buenos días, pequeños científicos! —dijo el abuelo, entusiasmado—. Hoy os enseñaré mi laboratorio.

Natàlia entró corriendo en la casa. Adrià la seguía poco a poco, ambos llevaban el pelo algo enredado y la ropa de verano un poco arrugada. Miraban en todas partes, atentos, por si veían algo raro. Él era tímido pero responsable, y siempre intentaba que su hermana no se metiera en problemas. Mientras que ella nunca podía quedarse quieta.

El abuelo Albert los condujo al sótano y con una sonrisa de oreja a oreja les abrió la puerta del laboratorio. Al entrar un brillo blanco los dejó con los ojos llorosos, después se empezaron a fijar en los armarios grandes y duros, en las estanterías con botes de vidrio ordenados de diferentes tamaños, en las mesas junto con los taburetes, etc. Natàlia y Adrià no podían apartar la mirada de aquel laboratorio lleno de cosas que nunca habían visto.

El abuelo tosió por conseguir la atención de sus nietos. —Antes de empezar cualquier experimento —explicó—, debemos conocer bien los instrumentos y máquinas. Para evitar desastres.

Natàlia de repente notó cosquillas que venían del bolsillo, en ella vio cómo unos bigotes y una nariz rosada salían de él. Era Astro, el ratón que Natàlia siempre llevaba a todas partes. Tenía el pelo muy blanco, la cola larga y fina, los ojos oscuros que brillaban de curiosidad y unas orejas pequeñas y redondas. Era muy curioso y travieso, siempre corría de un lado a otro como un culo inquieto.

Adrià con una pequeña sonrisa saludó a Astro sin que el abuelo se diera cuenta. Él siempre cuidaba el ratón, pero tenía un poco de miedo porque no quería que el abuelo lo atrapara, ya que los animales no pueden estar en el laboratorio.

En un descuido de Natàlia, Astro aprovechó para escapar del bolsillo y colarse por un agujero que encontró junto a los armarios. Cuando Natàlia y Adrià se dieron cuenta de que Astro había desaparecido, empezaron a poner caras de preocupación.

—Esta ducha sirve para protegernos en caso de accidente —decía el abuelo mientras se volvía hacia sus nietos para ver si le escuchaban.

—Adrià, intenta distraer al abuelo mientras yo atrapo a Astro —susurró Natàlia para que el abuelo no la oyera. Adrià asintió

—Abuelo, ¿para qué sirve aquella cosa que tiene una forma de jaula transparente- preguntó Adrià.

— Muy buena pregunta pequeño científico- el abuelo se giró y con la mano señaló el objeto que Adrià había descrito.

—Esto se llama campana y se utiliza para enviar el aire que está dentro hacia el exterior.- Mientras el abuelo orgulloso explicaba Natàlia aprovechó para escabullirse y se acercó al agujero por donde Astro había entrado.

Astro como un culo inquieto, se había encaramado por la estantería que estaba junto al armario y con movimientos ágiles acabó subiendo sobre un brazo mecánico que cogía un bote de cristal.

De repente se escuchó por todo el laboratorio un ruido como si alguien se hubiera tirado a la piscina. – Que ha pasado – dijo el abuelo sorprendido.

— PI-PI!—Natàlia que ya había oído aquel grito muchas veces gritó – ¡Astro!- Adrià con un movimiento muy rápido se acercó a la mesa donde había oído el ruido y vio un bote de cristal transparente lleno de un líquido lila.

Por suerte el abuelo que era muy experto rescató a Astro y le sacó del bote. – ¡Hahaha!- rió Natàlia al ver a Astro de color lila. Adrià sorprendido preguntó

–Abuelo cómo es que Astro está de color lila–. El abuelo con una sonrisa dijo

— Este líquido lila es el zumo de una col de lombarda y tiene la habilidad de teñir las cosas de lila-.

—¡Se quedará Astro siempre de color lila!- dijo Natàlia con cara de sorpresa. -No te preocupes en unos días volverá a ser de color blanco-.

Adrià y Natàlia suspiraron contentos sabiendo que Astro volvería a ser el mismo de siempre. El abuelo atrapó a Astro con una toalla y le dejó calentándose sobre la mesa.

—Adrià y Natàlia —dijo en un tono más serio.

—Debéis vigilar a Astro y avisarme enseguida; no queremos que se vuelva de otro color cuando vuelva al laboratorio. Los dos asintieron, el abuelo orgulloso dijo:

—Sois grandes ayudantes de laboratorio. Hoy Astro nos ha enseñado una lección importante: la curiosidad es fantástica, pero en el laboratorio debemos ir siempre acompañados de responsabilidad.

Y así, entre tubos de ensayo brillantes y risas, Adrià, Natàlia y el ratón Astro continuaron aprendiendo a utilizar los instrumentos del laboratorio, sin mayores desastres… o al menos, no demasiado grandes.

 

Escrito por:

Viviana Keyere, Núria Heras & Natalí Soler

Instituto de Vic

Departamento de química

Curso 2025-2026

QUD0 Laboratorio de análisis y control de calidad

FIN

Categorías: Cuentos cortos · Cuentos de animales · Cuentos educativos · Cuentos para niños de 6 y 7 años · Cuentos para niños de 8 y 9 años · Cuentos para trabajar las emociones
Temáticas: Cuentos con enseñanzas · Cuentos de aventuras · Cuentos para afrontar el miedo · Cuentos sobre ayudar a los demás · Cuentos sobre el aprendizaje · Cuentos sobre el respeto · Cuentos sobre el trabajo en equipo · Cuentos sobre la autonomía · Cuentos sobre la colaboración · Cuentos sobre la cooperación · Cuentos sobre la curiosidad · Cuentos sobre la familia · Cuentos sobre la felicidad · Cuentos sobre la responsabilidad

¿Te ha gustado el cuento?

¡Haz clic en una estrella para valorarlo!

Puntuació: 0. Vots: 0

Todavía no hay votos. ¡Valora el cuento!

Descarga el cuento en PDF

Buscar