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Hace mucho, mucho tiempo, existía un valle lleno de animales muy diferentes. Todos vivían en paz, pero el sitio cambiaba poco a poco. Algunas estaciones eran muy secas, otras muy lluviosas, y en ocasiones la comida era fácil de encontrar… y otras costaba mucho.
En medio del valle vivía la sabia Tortuga, que observaba la naturaleza desde hacía muchos años.
—La naturaleza siempre cambia —decía—. Y nosotros también.
Una mañana, todos los animales se reunieron en torno a un gran árbol.
—¿Por qué las jirafas tienen el cuello tan largo? —preguntó un conejito.
Una jirafa muy grande sonrió.
—Mis antepasados no tenían el cuello tan largo como yo. Las había con el cuello un poco más corto y otros un poco más largo. Cuando las hojas bajas empezaban a faltar, las que llegaban un poco más arriba podían seguir comiendo.
—¿Y después qué ocurrió? —preguntaron los pájaros.
—Esas jirafas crecieron sanas, tuvieron crías y muchas de esas crías también tenían el cuello un poco más largo. Después de muchísimas generaciones, las jirafas acabaron teniendo el cuello tan largo como lo conocéis hoy.
Tortuga asintió.
—No ocurrió en un día, ni en un año. Ocurrió muy despacio.
Entonces salió del agua un hipopótamo.
—¡Y yo también tengo una historia!
Todos le escucharon con atención.
—Mis antepasados caminaban mucho más por el suelo. Pero el sol calentaba mucho y el agua era un sitio fresco y seguro. Quienes pasaban más tiempo dentro de los ríos se protegían mejor del calor y también encontraban refugio.
—¡Y ahora pasas el día en el agua! —rió una rana.
—¡Exacto! Aún andamos por el suelo, pero nuestro cuerpo está muy bien preparado para vivir entre el agua y la orilla.
En ese momento llegó nadando un animal muy extraño.
Tenía pico de pato, cola ancha, pies palmados y un pelaje muy espeso.
Los animales nuevos siempre le miraban con asombro.
—¿Tú qué eres? —preguntó un zorro.
—Soy un ornitorrinco.
—Pero… ¡tienes partes de muchos animales!
El ornitorrinco se rió.
—No. Simplemente, mis antepasados fueron cambiando muy lentamente. El pico me ayuda a encontrar comida debajo del agua, los pies me sirven para nadar y mi pelaje me mantiene caliente cuando el río está frío.
Tortuga dibujó un círculo en la arena.
—Muchos piensan que los animales cambian porque lo deciden. Pero no es así.
Los pequeños animales se quedaron sorprendidos.
—¿No?
—No. Cada cría nace algo distinta a las demás. Algunas diferencias ayudan algo más, otras algo menos. Si una característica es útil para vivir en ese lugar, los animales que la tienen suelen sobrevivir mejor y tener crías. Y estas crías a menudo también heredan esa característica.
—¿Cómo una carrera muy larga? —preguntó una liebre.
—¡Exactamente! Pero una carrera que dura miles y miles de generaciones.
De repente, un castor levantó la cola.
—¿Por eso tengo estos dientes tan fuertes?
—Sí. Tus antepasados que mejor mordisqueaban los troncos podían construir refugios más seguros. Con el tiempo, esa habilidad se fue haciendo cada vez más común.
Un búho abrió las alas.
—¿Y mis ojos tan grandes?
—Te ayudan a ver de noche. Los búhos que veían mejor encontraban más alimento y cuidaban mejor a sus crías.
Todos los animales empezaron a mirarse con otros ojos.
Las patas del conejo.
Las garras de la ardilla.
Las alas del águila.
Las aletas del pez.
Cada animal tenía algo especial que le ayudaba a vivir en el lugar donde había crecido su familia durante muchísimas generaciones.
Cuando el sol empezó a ponerse, Tortuga dijo las últimas palabras.
—Ningún animal es mejor que otro. Cada uno está adaptado a su propio mundo. Y la naturaleza sigue cambiando. Por eso, la vida también sigue cambiando, generación tras generación.
Aquella noche, todos los animales volvieron a casa pensando en sus antepasados.
Entendieron que las grandes diferencias de la naturaleza no habían aparecido de repente ni por magia.
Eran el resultado de millones de pequeños cambios, muchas generaciones y una larga historia de adaptación.
Y desde ese día, cada vez que descubrían un animal nuevo, en lugar de preguntarse por qué era tan diferente, se preguntaban:
—¿Qué aventura habrá vivido su especie para llegar a ser así?


